El mismo cuidado, los mismos criterios y el mismo sentido litúrgico que en una hermandad real.
La priostía es el arte de preparar aquello que va a ser contemplado. De vestir, disponer y dar sentido a cada elemento para que el conjunto hable por sí mismo.
En nuestras piezas, ese mismo cuidado se traslada a cada montaje, respetando el equilibrio, la intención y el lugar que cada elemento ocupa dentro del conjunto.
Inspirado en montajes reales
Cada conjunto nace mirando a lo que ocurre en los templos: altares de cultos, pasos de gloria o montajes que forman parte de la vida litúrgica.